| DECÁLOGO
DE EDUARDO J. COUTURE (1904-I957)
Abogado. Catedrático de la Universidad de Montevideo.
I.
Estudia. El Derecho se transforma constantemente. Si no
sigues sus pasos serás cada día un poco menos
Abogado.
II.
Piensa. El Derecho se aprende estudiando, pero se ejerce
pensando.
III.
Trabaja. La Abogacía es una ardua fatiga puesta al
servicio de la Justicia.
IV.
Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día
que encuentres en conflicto el Derecho con la Justicia,
lucha por la Justicia.
V.
Sé leal. Leal con tu cliente al que no puedes abandonar
hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con
el adversario, aun cuando el sea desleal contigo. Leal para
con el Juez que ignora los hechos, y debe confiar en lo
que tu le dices y que, en cuanto al Derecho, alguna que
otra vez debe confiar en el que tú le invocas.
VI.
Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que
quieres que sea tolerada la tuya.
VII.
Ten paciencia. EI tiempo se venga de las cosas que se hacen
sin su colaboración.
VIII.
Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento
para la convivencia humana; en la Justicia, como destino
normal del Derecho; en la Paz como substitutivo bondadoso
de la Justicia; y sobre todo, ten fe en la Libertad, sin
la cual no hay Derecho, ni Justicia, ni Paz.
IX.
Olvida. La Abogacía es una lucha de pasiones. Si
en cada batalla fueras llenando tu alma de rencor llegaría
un día en que la vida sería imposible para
ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria
como tu derrota.
X.
Ama tu profesión. Trata de considerar la Abogacía
de tal manera que el día que tu hijo te pida consejo
sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle
que sea Abogado.
DECÁLOGO DE SAN IVO
(1253-1303)
Abogado. Patrono de la Abogacía.
I.
El Abogado debe pedir ayuda a Dios en sus trabajos, pues
Dios es el primer protector de la Justicia.
II.
Ningún Abogado aceptará la defensa de casos
injustos, porque son perniciosos a la conciencia y al decoro
profesional.
III.
El Abogado no debe cargar al cliente con gastos excesivos.
IV.
Ningún Abogado debe utilizar, en el patrocinio de
los casos que le sean confiados, medios ilícitos
o injustos.
V.
Debe tratar el caso de cada cliente como si fuese el suyo
propio.
VI.
No debe evitar trabajo ni tiempo para obtener la victoria
del caso que tenga encargado.
VII.
Ningún Abogado debe aceptar más causas de
las que el tiempo disponible le permite.
VIII.
El Abogado debe amar la Justicia y la honradez, tanto
como las niñas de sus ojos.
IX.
La demora y la negligencia de un Abogado causan perjuicio
al cliente y cuando eso acontece, debe indemnizarlo.
X.
Para hacer una buena defensa el Abogado debe ser verídico,
sincero y lógico
DECÁLOGO
DE ANGEL OSSORIO Y GALLARDO (1873-1946)
Abogado. Decano del Colegio de Abogados de Madrid (1930-1933)
I.
No pases por encima de un estado de tu conciencia.
II.
No aceptes una convicción que no tengas.
III.
No te rindas ante la popularidad ni adules la tiranía.
IV.
Piensa siempre que tú eres para el cliente y no el
cliente para ti.
V.
No procures nunca en los tribunales ser más que los
magistrados pero no consientas ser menos.
VI.
Ten fe en la razón que es lo que en general
prevalece.
VII.
Pon la moral por encima de las leyes.
VIII.
Aprecia como el mejor de los textos el sentido común.
IX.
Procura la paz como el mayor de los triunfos.
X.
Busca siempre la justicia por el camino de la sinceridad
y sin otras armas que las de tu saber.
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