MEMORIA:
OLVIDO Y RECUERDO
El proceso de la memoria
supone retener y recordar conocimientos o informaciones
pasadas.
No se puede desligar
memoria y percepción porque esas informaciones
nos llegan por los sentidos. A partir de ahí son
procesadas y codificadas y pasan a formar parte de la
memoria.
El ser humano
trabaja desde distintos tipos de memoria:
Memoria
inmediata sensorial: consiste en retener la información
en unas décimas de segundo. Es la memoria que se
usa cuando
vemos una película, oímos
una conversación por la calle u ojeamos escaparates.
Memoria
a corto plazo: la información percibida llega
a ser almacenada y la retenemos durante más tiempo
que la memoria sensorial. Es la memoria práctica
que se observa, por ejemplo, al recordar un número
de teléfono o repasar la agenda de las cosas que
tenemos que hacer inmediatamente.
Memoria a largo plazo: es
la que generalmente se entiende por memoria en sí.
Aquí se encuentra toda la información que
queramos retener y para almacenarla necesitamos muchas
repeticiones.
En
el ámbito escolar, la memoria sigue teniendo detractores,
pues con frecuencia se asocia el uso de memoria con alumnos
poco inteligentes.
Sin embargo, no siempre es así.
Para explicar esta diferencia se puede hablar de dos categorías:
Memoria
repetitiva: se utiliza para acumular datos desconectados.
Memoria comprensiva: establece
asociaciones entre las informaciones nuevas percibidas
y los conocimientos previos. Este proceso de asociaciones
estimula nuestra mente hacia esquemas de conocimientos
cada vez más complejos.
Fases
de la memorización
Una vez que percibimos algo, comienza un proceso que conduce
a la memorización de esos datos. Este ciclo comprende
las siguientes fases:
Comprensión:
supone la observación a través de los sentidos
y el entendimiento tanto de las partes como del todo.
Fijación: se adquiere con la repetición. Es imprescindible
fijar antes de recordar una información que nos
interesa
Conservación: esta fase está
en función del interés, la concentración
y el entrenamiento dependerá el modo en que se
memoriza.
Evocación: significa sacar al plano de la conciencia los
conocimientos almacenados.
Reconocimiento: consiste en la interrelación
de los conocimientos nuevos y previos.
No
todas las personas tienen la misma capacidad para memorizar
datos. Frente a quienes rápidamente se acuerdan
de una información remota, hay personas que tienen
más dificultades para memorizar.
Dentro
de la vida académica, el proceso de memorizar información
es muy común y de la forma y facilidad para realizar
este proceso puede depender el éxito de muchos
estudiantes.
Desarrollo
de la memoria
Si tu caso es el de las personas que tienen problemas para
recordar datos o si, aún teniendo buena memoria,
quieres potenciar su capacidad, puedes seguir algunos
consejos para desarrollar tu memoria:
Mejora
la percepción defectuosa: intenta que en el aprendizaje
intervengan todos los sentidos consiguiendo la máxima
atención y concentración.
Ejercita
la observación y entrénate para captar detalles
contrastados y otros no tan evidentes.
Capta
el significado de las ideas básicas de un tema.
Puesto que la memoria que vamos a utilizar se basa en
asociaciones de informaciones, debemos estructurarnos
y relacionar el material a retener.
Procura
pensar con imágenes, ya que la imaginación
y el pensamiento están unidos.
Para
conseguirlo hay tres principios:
Exagerar
determinados rasgos como si se tratase de una caricatura.
Captar
los novedoso.
Dar
movimiento a nuestras imágenes pensadas como si
fueran una película.
Fija
contenidos con la repetición y procura repetir
las ideas evitando la asimilación mecánica.
Haz
pausas mientras lees o estudias para recordar lo que vas
aprendiendo. Procura que la actividad ejercida esos descansos
sea completamente distinta a la que realizas durante el
estudio.
Si
aprendes algo justo antes de dormir se recuerda bastante
bien a la mañana siguiente. Esto se explica porque
durante el sueño no se producen interferencias.
Revisa
lo antes posible el material estudiado a través de esquemas
o resúmenes. Así se aumenta el número de
repeticiones-fijaciones consiguiendo que el olvido se
retrase. Como dato curioso, cabe destacar que al día
siguiente de estudiar se olvida la cuarta parte y si no
se repasa, continúa la progresión del olvido.
Fuente:www.ua.es