Resciliación o Mutuo Disenso

Resciliación o Mutuo Disenso

La resciliación es un modo de extinguir las obligaciones regulado por el artículo 1567, inciso primero del Código Civil. El precepto dispone que toda obligación puede extinguirse por una convención en que las partes, siendo capaces de disponer libremente de lo suyo, consientan en darla por nula.

Concepto de resciliación o mutuo disenso


La resciliación se define como un acuerdo de voluntades, a saber, como una convención en que las partes provistas de capacidad de disposición, dejan sin efecto un acto anterior, extinguiendo de esa manera las obligaciones pendientes provenientes de ese acto.

A priori, el precepto señalado expresa que es posible resciliar “toda obligación”, sin embargo, ello no es del todo correcto. Ello porque la resciliación solo tiene cabida tratándose de obligaciones contractuales, vale decir, aquellas que emanan del acuerdo de voluntades. Esto es de toda lógica, pues si las partes generaron la obligación por mutuo acuerdo, pueden también dejarla sin efecto de la misma forma. A contrario sensu, si la obligación emana, por ejemplo de un delito o cuasidelito, la voluntad de las partes se expresa de otra manera. O sea, las partes pueden extinguir las obligaciones mediante otro modo, por ejemplo, la remisión de la deuda, novación o transacción.

En este punto, es necesario precisar una idea esencial: la resciliación es una convención. Esto porque es un acto jurídico bilateral cuyo propósito es extinguir una obligación. Por tanto, la resciliación nunca es un contrato, pues no tiene la finalidad de crear obligaciones.

Requisitos de la resciliación


La resciliación es una convención, por ende, debe cumplir con los requisitos de existencia y validez del acto jurídico. Con todo, para efectos de esta publicación, nos detendremos en el consentimiento de la resciliación y la capacidad de las partes para resciliar. Dicho esto, pasemos a su revisión:

Consentimiento en la resciliación


Las partes deben consentir, es decir, convenir en dejar sin efecto en todo o parte de un acto jurídico anterior. Por ende, las partes deben ser las mismas que celebraron el acto jurídico que, mediante la resciliación, dejan sin efecto. Por ejemplo, en el caso de la resciliación de contrato de compraventa, las partes que buscan resciliar las obligaciones de ese contrato, son el vendedor y comprador.

Capacidad para resciliar


El artículo 1567 exige capacidad de disposición. Por tanto, no es suficiente la simple capacidad para contratar consagrada en los artículos 1445, 1446 y 1447 del Código Civil. Para resciliar se requiere de una capacidad mayor, la de disponer libremente de lo suyo. Así, por ejemplo, en la sociedad conyugal, el marido tiene plena capacidad, pero no puede enajenar los bienes inmuebles sociales, sin la autorización de su mujer. Luego, para poder disponer requiere de este requisito adicional. Y, por la misma razón, la jurisprudencia ha señalado que la resciliación de la compraventa de un inmueble social será válida sólo si se cuenta con la autorización de la mujer.

El fundamento de la exigencia de esta capacidad especial se encuentra en que las partes que rescilian un acto o contrato, renuncian a los derechos provenientes de este. Además, debido a este criterio, no es posible resciliar las obligaciones legales, porque respecto de ellas no cabe la renuncia.

Exigencia de una obligación pendiente


Este requisito no aparece del artículo 1567 del Código Civil, sin embargo, la doctrina concuerda en que es indispensable. Ello en razón de que se trata es un modo de extinguir obligaciones, por lo que si no hay obligaciones que extinguir la resciliación no tendría objeto.

Enseguida, surge la duda si las partes, en virtud del principio de la autonomía de la voluntad, podrían dejar sin efecto un contrato que ya estuviere cumplido. Si bien, en la práctica ello ocurre, no parece correcto de hablar de resciliación. Las partes para obtener su cometido (dejar sin efecto el contrato anterior) tendrían que celebrar un nuevo contrato igual al primero, pero en sentido contrario. Ej: si Jonas Kahnwald le vendió una casa a Ulrich Nielsen, en el nuevo contrato Ulrich Nielsen tendría que venderle la misma casa a Jonas Kahnwald.

Resciliación sólo opera en los contratos patrimoniales


La resciliación no cabe en el Derecho de Familia, porque no es posible efectuar la renuncia de derechos. En este sentido, no es factible la resciliación de contrato de matrimonio o dejar sin efecto el pacto del artículo 1723 del Código Civil.

Efectos de la resciliación


El artículo 1567, al conceptuar la resciliación, habla de que con ella las partes consienten en dar por nula una obligación. Tal redacción es errónea, pues para que haya nulidad, debe existir un vicio generado en la formación del consentimiento. En cuanto a la resciliación, el acto no nace viciado, por ende, no cabe hablar de nulidad. Además, no corresponde a las partes declarar la nulidad del acto jurídico, ello es tarea de los tribunales de justicia. En definitiva, entonces, no es cierto que con la resciliación las partes puedan dar por nula una obligación. Lo que ha querido decir Andrés Bello es que con la resciliación las partes acuerdan dejar sin efecto el acto o contrato.

Corrientemente se dice que la resciliación no opera retroactivamente, sino hacia el futuro, con el objeto de proteger a los terceros que pudieran haber celebrado algún contrato sobre la cosa objeto del contrato resciliado. Sin embargo, como observa Stitchkin, eso no es tan cierto, pues entre las partes la resciliación tendrá los efectos que las partes hayan querido darle: para el futuro o retroactivamente. Otra cosa es que tal acuerdo no puede afectar a los terceros.

Por ello, y siguiendo a este autor, parece preferible, tratar los efectos de la resciliación distinguiendo entre los efectos entre las partes y los efectos respecto de terceros.

Efectos de la resciliación entre las partes


La resciliación produce los efectos que las partes quieran atribuirle, rigiendo en plenitud el principio de la autonomía de la voluntad. Por ello, si ellos quieren atribuirle a su resciliación efecto retroactivo, no se ve inconveniente en que así lo establezcan.

Efectos de la resciliación respecto de terceros


Debe nuevamente hacerse una distinción respecto de los terceros que derivan sus derechos a la cosa objeto del contrato antes de la resciliación, y los que han adquirido algún derecho sobre la cosa después de la resciliación.

En cuanto a los primeros, la resciliación no los va a afectar, ya que es a su respecto inoponible. Así, por ejemplo, si Jonas Kahnwald vende a Ulrich Nielsen un inmueble que este último hipoteca a Peter Doppler, la resciliación posterior entre Jonas Kahnwald y Ulrich Nielsen no va a afectar al tercero (Peter Doppler), porque tal resciliación le es inoponible.

En cuanto a los segundos, deben respetar la resciliación, afectándolos como a todos los demás los actos jurídicos celebrados por su antecesor o antecesores.

Referencia bibliográfica: Publicación basada en los apuntes de clases de Derecho Civil de Rodrigo Barría Díaz, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Alberto Hurtado.

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