Teoría social de la acción

Formulación de la teoría social de la acción.


Nace hacia 1932 con Eberhard Schmidt, quien, asume una postura positivista al postular que la "naturaleza de las cosas" no puede constituir "una traba para el legislador ni para el juez". No obstante lo anterior, este autor deduce de la misma "naturaleza de las cosas", que sólo acciones con "sentido social" son relevantes para el Derecho Penal, lo que configura una traba que niega su postulado (Zaffaroni).

En general, los partidarios de la concepción social de la acción creen ver en ella una alternativa respecto del causalismo y finalismo. Se la visualiza como una concepción ecléctica que aúna las contribuciones de las doctrinas anteriores y supera sus limitaciones, aunque, en ningún caso, pretende ofrecer una nueva sistemática del delito. El común denominador de los esfuerzos doctrinarios al formular un concepto "social" de la acción son dos: a) se abandona una perspectiva "individual" de la acción basada en la causalidad o finalidad asumiendo, en cambio, una perspectiva "social" de la conducta que es la que tiene verdadero interés para el Derecho; y b) se incorporan al concepto de acción elementos de carácter normativo o valorativo tales como, "previsibilidad", "dominabilidad" o "relevancia social", con lo cual, se abandona una naturaleza neutral (Donna).

Concepto de acción.


Un examen de los conceptos formulados por sus adherentes, permite constatar que hasta la fecha no existe un concepto social de acción en el que todos estén de acuerdo. Se puede advertir, en cambio, una tendencia a concebir "lo social" de la acción con carácter objetivo (con inspiración causalista), o bien, con carácter subjetivo (con inspiración finalista), sin que sea posible apreciar lo propio y característico de esta teoría ("lo social") y que se supone la diferencia de las anteriores.

Representantes de una concepción objetiva de la acción social son Maihofer y Engisch. Para el primero, acción es "todo comportamiento objetivamente dominable con dirección a un resultado social objetivamente previsible". En dicho concepto se pueden encontrar los siguientes elementos: a) Intelectual (previsibilidad "objetiva" del resultado); b) Volitivo (dominio de la conducta); c) Objetivo (lo posible para el hombre); y d) Social (resultado que afecte a otro). No incluye una referencia a la voluntariedad del comportamiento con el fin de incluir en el concepto conductas relevantes para el Derecho Penal, aunque en ellas el hecho delictivo no haya sido meta u objetivo de la actuación (delitos imprudentes, con culpa inconsciente). Por su parte, Engisch define la acción como "producción mediante un acto voluntario de consecuencias previsibles socialmente relevantes".

Para Welzel los conceptos antes indicados más que referirse a lo que es acción, implican una teoría de la imputación objetiva (causal) de los resultados. "La teoría de Maihofer, no ofrece, por ello, sino una nueva denominación de algo ya antiguo (la teoría de la adecuación), cuyos problemas terminan, precisamente, donde empiezan los de la doctrina de la acción: Si B es herido levemente por el arma de fuego que tiene A en la mano, la teoría de la imputación objetiva nos dice que la lesión de B puede ser reconducida causalmente a la conducta de A. Pero cual sea la acción realizada -tentativa de asesinato o de homicidio, lesiones dolosas, disparo en lugar habitado, lesiones culposas, o puro accidente desgraciado- esto queda más allá de la doctrina de la imputación y no puede ser determinado, de ningún modo, sin recurrir a la voluntad configuradora de la acción" (Welzel).

Representantes de una concepción subjetiva de la acción social son Jescheck; Wessels; H. Mayer; Wurtenberger.

Para estos autores toda vez que en el plano ontológico no es posible aunar la acción y la omisión; ello es factible en un plano valorativo, "en la relación del comportamiento humano con el mundo circundante". "Este es el sentido del concepto social de acción: acción es, según esto, comportamiento humano socialmente relevante"Se entiende aquí por 'comportamiento' toda respuesta del hombre a una exigencia situacional reconocida o, por lo menos, reconocible, mediante la realización de una posibilidad de reacción de que aquél dispone por razón de su libertad". ”El comportamiento puede consistir en el ejercicio de actividad final (finalidad), pero puede limitarse a la causación de consecuencias, con tal de que el proceso resultase conducible empleando la finalidad (imprudencia). Por último, puede también manifestarse en la inactividad frente a una determinada expectativa de acción (que no necesariamente ha de fundarse en el Derecho), a condición, también, de que concurra la posibilidad de conducción (omisión)" (Jescheck).

Críticas a la teoría social de la acción.


A. Toda vez que el carácter "social" de la acción sitúa el concepto en un plano normativo o valórico, es preciso que ésta se presente como "unidad funcional de sentido social", de conformidad a "las concepciones, experiencias y costumbres de la vida social" (E. Schmidt). La valoración es, en consecuencia, social y no jurídica. Esta valoración social, entraña el riesgo de anticipar e integrar al concepto de acción factores o componentes pertenecientes a las restantes categorías del delito (tipicidad, antijuridicidad, culpabilidad), incurriéndose en el absurdo que el sustantivo (acción) comprenda parcialmente los predicados y, por tanto, éstos acabarían por referirse a sí mismos. "La existencia de usos sociales -que no se han convertido así en normas jurídicas- conforme a los cuales se valora, enjuicia y, en su caso, se aprueban o condenan determinados actos, prueba inequívocamente la posibilidad de una valoración social que no sea ya al mismo tiempo valoración jurídica" (Rodríguez Mourullo).

B. Los partidarios de la concepción social de la acción, sin distinción en cuanto a su enfoque, están contestes en que lo que la singulariza es el carácter "social" de la acción. Dicho carácter implica que la conducta "penalmente" relevante afecte "a otro". Sin embargo, cabe preguntarse si ¿el factor "social" es un elemento de la esencia de un comportamiento a fin de ser susceptible de calificarse de "acción", o bien, es un factor esencial de una "acción penalmente relevante" (acción típica)? Todo parece indicar que lo segundo es lo correcto, ya que es indiscutible que no todas las acciones del hombre son de tipo social y no por esto dejan de ser auténticas acciones (H. Weber).

C. El finalismo no niega que una acción delictiva sea una acción "socialmente relevante", es decir, "un comportamiento que afecte a la relación del individuo con su mundo circundante y alcance a este último sus consecuencias" (Jescheck). Más aún, todo concepto "social" de acción supone un concepto "final" de acción (y no al revés); (Welzel; Cerezo; Zaffaroni).

D. La determinación del contenido de "lo social" a través de usos sociales se la estima altamente peligrosa y atentatoria del principio de reserva o legalidad (sólo es delito lo que el Derecho estima tal). En efecto, bien puede ocurrir que la ética social apruebe (o condene) una conducta que el Derecho condena (o apruebe) y viceversa. "...ese envoltorio puede contener un explosivo: de un concepto, ora es imposible extraer consecuencias prácticas, ora es posible extraer cualquier consecuencia práctica, por absurda que fuere. Tal es lo que puede suceder con una teoría que maneja conceptos 'sociales', cuyo resultado 'práctico' puede ser volcar en el derecho penal toda una respuesta ética social que en definitiva no pase de ser un conjunto de juicios subjetivos de valor del juzgador" (Zaffaroni).
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