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Tribunales Arbitrales

TRIBUNALES ARBITRALES


Los tribunales arbitrales son aquellos servidos por jueces árbitros: "Se llaman árbitros los jueces nombrados por las partes, o por la autoridad judicial en subsidio, para la resolución de un asunto litigioso". (Art. 222)

1. FUENTES DEL ARBITRAJE


A. Voluntad de las partes como fuente de arbitraje


Dicha voluntad se manifiesta en el sentido de sustraer el conocimiento de un determinado asunto de la jurisdicción ordinaria y entregarla a la decisión de un juez árbitro.

Esta sustracción a la justicia ordinaria puede hacerse a través de dos actos jurídicos distintos, que son: (a) El contrato de compromiso; y (b) La cláusula compromisoria.


(a) El Contrato de Compromiso


Es una convención por la cual las partes sustraen determinados asuntos litigiosos, presentes o futuros, al conocimiento de la jurisdicción ordinaria y la someten a fallo de uno o más árbitros que designan.

Este contrato de compromiso es solemne, puesto que según el artículo 234 debe constar por escrito.

(b) La Cláusula Compromisoria


Es una convención por la cual las partes sustraen determinados asuntos litigiosos, presentes o futuros, al conocimiento de la justicia ordinaria o lo someten al juicio del tribunal arbitral obligándose a nombrar árbitro en un acto posterior.

En este caso, las partes no designan a la persona del árbitro, sino que, se obligan a hacerlo en un acto posterior.


B. La ley como fuente del arbitraje


La ley es fuente de arbitraje en todos aquellos casos en que obliga a someter determinados asuntos al conocimiento de jueces árbitros, es decir, cuando se trata del llamado arbitraje forzoso. (Art. 227)

2. CALIDAD DE LOS JUECES ARBITROS


Los jueces árbitros, considerando sus atribuciones pueden ser árbitros de derecho; árbitros arbitradores o amigables componedores o árbitros mixtos.

Arbitro de derecho: es aquel que falla con arreglo a la ley y se somete tanto en la tramitación como en el pronunciamiento de la sentencia definitiva a las reglas establecidas para los jueces ordinarios, según la naturaleza de la acción deducida. (Art. 223 inc. 2°)

Arbitro arbitrador o amigable componedor: es aquel que falla obedeciendo a lo que su prudencia y la equidad le dictaren, y no está obligado a guardar en su procedimiento y en su fallo otras reglas que las que las partes hayan expresado en el acto constitutivo del compromiso y, si estas nada han expresado, se sujetarán a las normas mínimas señaladas en los artículos 636 y 642 del C. P. C.

Arbitro mixto: es aquel que tramita como los árbitros arbitradores y que falla como los árbitros de Derecho.

El artículo 223 inciso 4°o dispone que en los casos en que la ley lo permita, pueden concederse al árbitro de derecho facultades de arbitrador, en cuanto al procedimiento, y limitarse, al pronunciamiento de la sentencia definitiva, la aplicación estricta de la ley.

3. REQUISITOS PARA SER ÁRBITRO


1. Ser mayor de edad, con tal que tenga la libre disposición de sus bienes y sepa leer y escribir. Los abogados habilitados para ejercer la profesión pueden ser árbitros aunque sean menores de edad.

2. El nombramiento de árbitros de derecho sólo puede recaer en un abogado.

3. En cuanto al nombramiento de partidor, se estará a lo dispuesto en los artículos 1323,1324 y 1325 del Código Civil.

Excepciones: no pueden ser nombrados árbitros para la resolución de un asunto las personas que litigan como partes en él.

Asimismo, no puede ser nombrado árbitro para la resolución de un asunto el juez que actualmente estuviere conociendo de él, salvo algunas excepciones (Arts. 225-226).


4. NOMBRAMIENTO DE LOS ARBITROS


Los árbitros pueden ser nombrados por las partes, por la justicia, por el testador y por la ley.

A. Por las partes


Sólo puede tener lugar en el contrato de compromiso o en la cláusula compromisoria o bien en conflictos que la ley reputa de arbitraje forzoso.

Para que las partes puedan nombrar un árbitro, se requiere el consentimiento unánime de todos los interesados. (Art. 232 inc. 2°)

Debe también tenerse en cuenta que es un acto solemne, ya que ese nombramiento debe hacerse por escrito. (Art. 234).

En cuanto a la calidad que puede revestir este árbitro puede ser de derecho, árbitro arbitrador o árbitro mixto.

Esta libertad de que gozan las partes para otorgar al árbitro, las calidades que ellos deseen se encuentran limitadas por las capacidades de las mismas partes.

Para nombrar árbitros de Derecho no hay exigencias especiales y pueden existir incluso incapaces entre los interesados. Se estima frente a esto que los intereses de los incapaces están suficientemente resguardados habida consideración a las características que le son propias a este tipo de árbitros.

Si se trata de árbitros arbitradores se requiere que las partes sean mayores de edad y tengan la libre disposición de sus bienes. (Art. 224)

Si se trata de árbitros mixtos se formula la misma exigencia que para los árbitros arbitradores, pero por "motivos de manifiesta conveniencia podrán los tribunales autorizar la concesión al árbitro de Derecho de las facultades de tramitar como arbitradores, aun cuando uno o más personas interesadas sean incapaces". (Arts. 224 inc.2°)


B. Nombramiento de árbitro por la justicia


Procede cuando no hay acuerdo entre las partes respecto de la persona que debe desempeñarse como árbitro. (Art. 232 inc. 2°)

La posibilidad de nombramiento de árbitro por la justicia se reduce a dos alternativas:

a) Las partes interesadas se encuentran vinculadas por la cláusula compromisoria; o

b) Se trata de un asunto de arbitraje forzoso.

Pero, en ambas situaciones los interesados no logran ponerse de acuerdo sobre la persona del árbitro.

El procedimiento para la designación del árbitro por la justicia se encuentra contenido en el Código de Procedimiento Civil y es igual al que él señala en el artículo 414 para el nombramiento de peritos.

En resumen, el tribunal cita a las partes a una audiencia que tendrá lugar con sólo las que asistan y en la cual se fijará, primeramente por acuerdo de las partes o en su defecto por el tribunal, el número de árbitros que deban nombrarse, la calidad aptitudes o títulos que deban tener, y el punto o puntos materia del informe.

Si en ese comparendo las partes no se ponen de acuerdo sobre la persona del árbitro, procede a nombrarlo el juez y, en ese caso, no puede recaer esa designación en ninguna de las dos primeras personas que hayan sido propuestas por ambas partes.

Se presume de derecho que las partes no están de acuerdo cuando no concurren todas a la audiencia a la cual fueron citadas. En este caso, el juez efectúa la designación de la persona del árbitro, pero, está sujeto en esta designación a las siguientes limitaciones:

a) No puede nombrar a ninguna de las dos primeras personas propuestas por cada una de las partes. (Art. 232 inc. 2o COT y 414 inc. 2o CPC)
b) Debe nombrar a un solo árbitro, a menos que las partes estén de acuerdo en que se nombre a más de uno.
c) Debe respetar en el nombramiento, todas las condiciones que las partes han estipulado ya sea en la cláusula compromisoria ya sea en este comparendo al cual fueron citados.


C. Nombramiento de árbitro por el testador


El artículo 1324 del Código Civil permite que, tratándose del juicio de partición de bienes, que es un asunto de arbitraje forzoso, el árbitro pueda nombrarlo el causante, sea por instrumento público entre vivos, sea por testamento.

Este nombramiento que puede llevar a efecto el testador es solemne, no sólo porque debe constar por escrito, sino porque, también requiere de un instrumento público.

D. Nombramiento de árbitro por la ley


No todos los tratadistas están de acuerdo en que la ley sea la que designa un árbitro.

Hay asuntos o materias que la ley somete a la competencia de ciertos tribunales, que ella misma establece en forma permanente y a las cuales les ordena conocer y juzgar de sus asuntos como árbitro. Es la propia ley que la designa el juez compromisario.

Así sucede con la Superintendencia de Compañías de Seguros, que debe en ciertas ocasiones actuar como árbitro arbitrador.

La mayoría opina que si se da esta situación se está frente a un verdadero tribunal especial que tiene el carácter de permanente, que han sido creados por la ley y que no tienen en consecuencia la calidad de tribunal arbitral.

La aceptación del cargo


Las personas que son designadas árbitros tienen la libertad para decidir si aceptan o no tal cometido. La negación por lo general no acarrea consecuencias perjudiciales en contra del no aceptante.

La necesidad de aceptar el cargo la indica el artículo 236, según el cual, el árbitro que acepta el encargo deberá declararlo así.

Esta aceptación del cargo de árbitro tiene importancia, ya que desde ese momento existe la obligación de desempeñarlo. (Art. 240 inc. 1°)

Aun cuando nada dice la ley sobre el particular esta aceptación debe ser por escrito, ya sea que conste en el expediente o en la escritura en que las partes lo designen.

Por esta aceptación el árbitro se obliga frente a las partes, aun respecto de aquellas que no intervinieron en su nombramiento y adquiere la obligación de desempeñarlo.


Juramento


La aceptación del cargo que debe realizar el árbitro no basta para que pueda dar inicio a su cometido, pues debe, además, jurar que lo desempeñará con la debida fidelidad y en el menor tiempo posible. (Art. 236)

La falta de juramento produce la nulidad de todo lo obrado, porque el árbitro no tiene este carácter mientras no preste el juramento. Esa nulidad es de carácter procesal y debe hacerse valer antes de que se dicte sentencia o bien puede hacerse valer después de dictada la sentencia a través del recurso de casación en la forma.


5. ORGANIZACION DE LOS TRIBUNALES ARBITRALES


Los tribunales arbitrales están constituidos por el juez y por el actuario.

El actuario es la persona encargada de autorizar las resoluciones y los actos del árbitro; es el ministro de fe del tribunal arbitral.

En relación a este actuario y considerando la calidad que puede investir un juez árbitro, es posible efectuar los siguientes alcances:

Si es un juez árbitro de derecho: todas las actuaciones del juicio, deben hacerse ante un ministro de fe designado por el árbitro y si en el lugar donde se sigue el juicio no hay ministro de fe, el árbitro va a poder designar actuario a cualquier persona.

Si el juez es un árbitro partidor: en ese caso los actos de él deben ser en todo caso autorizados por un secretario de los tribunales superiores de justicia o por un notario o bien por un secretario de un juzgado de letras. (Arts. 648 CPC)

Si el juez es un árbitro arbitrador o mixto: hay que estarse en primer término a lo acordado por las partes sobre este aspecto. Si las partes nada han dicho, queda entregado al criterio del árbitro practicar solo o con la asistencia de un ministro de fe, los actos de substanciación que decrete en el juicio. (Art. 639 CPC).

La sentencia ejecutiva que dicten, necesariamente debe ser autorizada por un ministro de fe o por dos testigos, en su defecto. (Art. 640 CPC)

6. EXPIRACION DE LAS FUNCIONES DE LOS ARBITROS


Normalmente las funciones de los árbitros expiran con el pronunciamiento de la sentencia arbitral.

Sin perjuicio de lo anterior, el artículo 240 señala distintos motivos que permiten hacer cesar la obligación de seguir desempeñando la función de árbitro:

1. Si las partes ocurren de común acuerdo a la justicia ordinaria o a otros árbitros solicitando la resolución del negocio;
2. Si fueren maltratados o injuriados por alguna de las partes;
3. Si contrajesen enfermedad que les impida seguir ejerciendo sus funciones;
4. Si por cualquiera causa tuvieren que ausentarse del lugar donde se sigue el juicio; y
5. El compromiso concluye por revocación hecha por las partes, de común acuerdo, de la jurisdicción otorgada al compromisario.

7. COMPETENCIA DEL TRIBUNAL ARBITRAL


De los distintos elementos o factores de la competencia absoluta, el único que interesa tratándose de tribunales arbitrales es el factor materia.

Pueden distinguirse tres clases de arbitraje:

Asuntos de arbitraje prohibido: estas cuestiones son aquellas que no pueden ser sometidas a arbitraje, porque normalmente puede estar comprometido el interés general. (Arts. 229-230) Ejemplos: alimentos, derecho de pedir separación de bienes entre marido y mujer, causas criminales, los asuntos no contenciosos, etc.

Asuntos de arbitraje forzoso: estas son cuestiones que, necesariamente, deben resolverse por árbitros, sin perjuicio que los interesados puedan resolverlos por sí mismos de común acuerdo, cuando todos los interesados tengan la libre disposición de sus bienes. Ejemplo: partición de bienes. (Art. 227)

Asuntos de arbitraje voluntario: aquellas que las partes pueden o no someter a arbitraje según les parezca. Estas cuestiones constituyen la regla general.

Al legislador le es indiferente que se juzguen o conozcan por la justicia ordinaria o por la justicia arbitral.


8. COMO CONOCEN DE LAS MATERIAS LOS ARBITROS


Los árbitros pueden conocer de un asunto en única, primera o segunda instancia dependiendo de lo que estipulen las partes.

Si nada expresan ellas, y tratándose de árbitros de derecho, hay una segunda instancia pues tramitan y fallan igual que un juez ordinario.

Segunda instancia enjuicio arbitral

Hay que ver la calidad que invista al árbitro:

Si se trata de un árbitro de derecho: el recurso de apelación es plenamente procedente, salvo que las partes lo hayan excluido. Conoce de él, el tribunal que habría conocido del mismo si se hubiera interpuesto en un juicio ordinario o bien lo puede conocer un tribunal arbitral de segunda instancia designado por las partes. (Art. 239 inc. 1°)

Si es árbitro mixto: opera lo mismo.

Si es árbitro arbitrador: el recurso de apelación sólo tiene lugar cuando las partes en el instrumento constitutivo del compromiso, han expresado que se reservan dicho recurso para otros árbitros del mismo carácter y designan las personas que deben desempeñar este cargo. (Art. 239 inc. 2°)

9. PLURALIDAD DE ARBITROS


Las partes cuando obran de común acuerdo, pueden nombrar uno o más árbitros. Cuando nombran más de un árbitro se habla de pluralidad de árbitros.

Pero las partes no sólo pueden nombrar a varios árbitros, sino que también pueden nombrar un tercer árbitro que dirima las discordias que se produzcan entre los árbitros nombrados.

Estas partes también pueden autorizar a los árbitros que ellos designan para que nominen a este tercero. (Art. 233)

Ese tercer árbitro recibe el nombre de tercero en discordia.

Cuando los árbitros son dos o más, todos ellos deben concurrir al pronunciamiento de la sentencia así como a cualquier acto de substanciación del juicio, a menos que las partes acuerden otra cosa. (Arts. 630 y 641C. P. C. y Art. 237 COT)

Si estos árbitros no se ponen de acuerdo, se reúnen con el tercero en discordia y la mayoría pronuncia resolución. (Art. 237)

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