Prescripción Adquisitiva

Prescripción Adquisitiva

La prescripción, como modo de adquirir el dominio y de extinguir las obligaciones, se reglamenta en los artículos 2492 y siguientes del Código Civil. El texto legal dispone que la prescripción adquisitiva es aquella que permite adquirir el dominio de una cosa, por el hecho de haberse poseído dicha cosa durante un cierto lapso, existiendo inactividad del titular del derecho que prescribe por ese mismo plazo.


Definición de prescripción adquisitiva.


La prescripción adquisitiva es un modo de adquirir el dominio de cosas comerciables ajenas, por haberlas poseído durante cierto tiempo, concurriendo los demás requisitos legales. Por cierto, esta definición es obra del profesor Juan Andrés Orrego, quien la elabora en base a lo dispuesto por artículo 2492 del Código Civil.

Requisitos de la prescripción adquisitiva.


Luego, a fin de que opere la prescripción adquisitiva, es indispensable que quien la alega cumpla con tres requisitos copulativos. Tales son: la cosa debe ser susceptible de adquisición por prescripción, existencia de una posesión útil y que haya transcurrido un plazo determinado. De inmediato, revisaremos cada presupuesto en particular.

Cosa susceptible de prescripción.


En primer lugar, generalmente las cosas y derechos son susceptibles de adquirir por prescripción. Vale decir, sólo por excepción hay cosas imprescriptibles. En efecto, no se pueden adquirir por prescripción:

  • Derechos personales y personalísimos;
  • Derechos reales expresamente exceptuados, a saber, las servidumbres discontinuas de cualquier clase y servidumbres continuas inaparentes;
  • Cosas que están fuera del comercio humano;
  • Cosas indeterminadas, y
  • Las cosas propias.

Posesión.


En segundo término, solo el poseedor útil, sea este regular o irregular, puede adquirir mediante prescripción adquisitiva. Por ende, la posesión violenta y clandestina no sirve para prescribir las cosas y derechos. Asimismo, el artículo 2499 del Código Civil alude a dos conductas especiales que no confieren posesión, ni dan pie a prescripción alguna. Estas son los llamados actos de mera facultad y de mera tolerancia.

Se llaman actos de mera facultad los que cada cual puede ejecutar en lo suyo, sin necesidad del consentimiento de otro. El no ejecutar un acto al cual faculta el derecho de que se es titular, nada puede envolver a favor de un extraño.

Los actos de mera tolerancia no están definidos por la ley, pero puede decirse que tienen tal carácter los que un propietario benévolo puede permitir o tolerar en lo suyo a un extraño, siempre que ello no signifique un gravamen para el dueño.

Transcurso del plazo.


En último término, es necesario que el poseedor haya poseído la cosa o derecho por un cierto lapso que indica la ley. Además, para que opere la prescripción adquisitiva es indispensable que el dueño esté inactivo por el mismo plazo. En cuanto a este plazo, es más breve para la posesión regular y más largo para la posesión irregular. Con todo, existen dos situaciones que alteran esta regla, ellas son: la agregación de posesiones y la interrupción de la prescripción.

Agregación de posesiones.


La persona que está prescribiendo, para completar el plazo exigido, puede agregar o juntar a su propia posesión la de sus antecesores. Sin embargo, la posesión de los antecesores accede con sus “calidades” y “vicios” a la del sucesor que agrega aquélla. La “calidad” de la posesión, apunta a si ésta es regular o irregular. Los “vicios”, son la violencia y la clandestinidad de la posesión.

Requisitos de la agregación de posesiones.

Tres requisitos deben cumplirse a fin de que opere la accesión de posesiones en materia de prescripción adquisitiva. Tales son: que exista un vínculo jurídico entre el actual poseedor y su antecesor; que las posesiones que se suman sean contiguas y no interrumpidas, y que las posesiones que se junten sean útiles para prescribir.

Interrupción de la prescripción.


El profesor Juan Andrés Orrego define a la interrupción de la prescripción como la pérdida del tiempo corrido para ganar por prescripción adquisitiva, en virtud de un hecho al que la ley le atribuye ese mérito, acaecido antes de que el lapso para prescribir se cumpla. La interrupción de la prescripción adquisitiva puede ser de dos clases: interrupción natural y civil.

Interrupción natural.

Se entiende por tal todo hecho material, sea del hombre o de la naturaleza, que hace perder la posesión de la cosa. Sobre eso el artículo 2502 del Código Civil distingue dos clases de interrupción natural:

  • Interrupción natural por un hecho de la naturaleza: “Cuando sin haber pasado la posesión a otras manos, se ha hecho imposible el ejercicio de actos posesorios”. El Código Civil señala como ejemplo, una heredad permanentemente inundada.
  • Interrupción natural por un hecho del hombre: “Cuando se ha perdido la posesión por haber entrado en ella otra persona”. En el mismo sentido, el artículo 726 del Código Civil explica que se entiende por apoderamiento. Señala el precepto que “se deja de poseer una cosa desde que otro se apodera de ella con ánimo de hacerla suya, menos en los casos que las leyes expresamente exceptúan”.

Interrupción Civil.

Interrupción civil es todo recurso judicial intentado por el que se pretende verdadero dueño de la cosa, contra el poseedor. Son ejemplos de recursos judiciales la acción reivindicatoria o el recurso de protección. Téngase presente que el recurso judicial incoado ante tribunales, a fin de producir la interrupción de la prescripción adquisitiva, debe notificarse válidamente antes de que haya transcurrido el plazo de prescripción.

Personas que pueden invocar la interrupción de la prescripción.

Hay que distinguir según se trate de la interrupción natural o de la civil.

  • Interrupción natural: la puede alegar cualquiera persona que tenga interés en ello;
  • Interrupción civil: sólo la puede alegar aquél que entabló la acción, porque los actos judiciales son de efectos relativos.

Clases de prescripción adquisitiva.


Según el artículo 2506 del Código Civil, se debe distinguir entre prescripción adquisitiva ordinaria y extraordinaria.

Prescripción adquisitiva ordinaria.


Es aquella que requiere de posesión regular y el transcurso del plazo legal de dos años para los muebles y cinco años para los inmuebles.

Suspensión de la prescripción.


Se entiende por suspensión la paralización del transcurso del plazo de la prescripción, durante el tiempo que dure la causa suspensiva. La suspensión, a diferencia de la interrupción, no suprime o borra el plazo de prescripción que ya había transcurrido, sino que simplemente lo “congela”, abre un paréntesis en el cómputo. Además, la suspensión opera exclusivamente en la prescripción adquisitiva ordinaria; mientras que la interrupción opera tanto en prescripción adquisitiva ordinaria como extraordinaria. De cualquier manera, se trata de un beneficio jurídico excepcional, que sólo existe en favor de las personas que la ley determina. En relación a esto, el artículo 2509 del Código Civil enumera las causales de suspensión de la prescripción.

Prescripción adquisitiva extraordinaria.


Es aquella que requiere al menos de posesión irregular y el transcurso del plazo legal de 10 años tanto para bienes muebles como para inmuebles. Acerca de esta, se puede interrumpir natural o civilmente y no se suspende en favor de nadie (algunos profesores señalan que se suspende entre cónyuges).

Situación del mero tenedor.


Acerca del mero tenedor, este no se transforma en poseedor por el mero transcurso del tiempo, por tanto a él no lo favorece la prescripción. Sin embargo, este principio cuenta con una “aparente” excepción: La regla tercera del artículo 2510 del Código Civil. Según el precepto, si el mero tenedor cumple con los requisitos exigidos, puede alegar la prescripción adquisitiva extraordinaria de los bienes muebles.

Prescripción contra título inscrito.


Según el artículo 2505 del Código Civil contra un título inscrito no tendrá lugar la prescripción adquisitiva de bienes raíces, o de derechos reales constituidos en éstos, sino en virtud de otro título inscrito; ni empezará a correr sino desde la inscripción del segundo. A este respecto, el precepto es un verdadero dolor de cabeza para el estudiante de derecho, pues está abierto a la interpretación. Bajo su aparente claridad, la doctrina discute en relación a dos cuestionamientos. La primera duda que surge es si el artículo aplica a ambas prescripciones o solo a la prescripción adquisitiva ordinaria. Además, se plantea la pregunta si es posible adquirir por prescripción un bien inmueble inscrito, por la sola posesión material.

Prescripción de derechos reales distintos del dominio.


Los derechos reales distintos del dominio se adquieren por prescripción de acuerdo a las mismas reglas del derecho de dominio, salvo las excepciones siguientes:

  • Derecho de hipoteca;
  • Derecho de usufructo, y
  • El derecho de uso y habitación.

Además, el artículo 2512 señala las siguientes excepciones:

  • El derecho de censo se adquiere por prescripción extraordinaria de diez años;
  • El derecho de herencia se adquiere de dos formas: de acuerdo al artículo 2512, por la prescripción extraordinaria de 10 años; de acuerdo a los artículos 704 y 1269, por la prescripción ordinaria de 5 años, tratándose del heredero putativo a quien por decreto judicial o por resolución administrativa, se haya dado la posesión efectiva de la herencia; y
  • El derecho de servidumbre. Cuando la servidumbre es continua y aparente, se adquiere por prescripción única de cinco años, sin distinguir si la posesión es regular o irregular. En tal sentido se pronuncia el artículo 2512 en concordancia con el artículo 882 del Código Civil.

Efectos de la prescripción adquisitiva.


El efecto esencial de la prescripción es hacer adquirir el dominio al poseedor, una vez que ella se ha cumplido. La adquisición de la propiedad se produce retroactivamente, vale decir, se entiende adquirido el derecho en la misma época en que se iniciara la posesión. Por consiguiente, los frutos percibidos durante el plazo de prescripción pertenecen al prescribiente aún cuando esté de mala fe; además, se consolidan los gravámenes constituidos por el prescribiente y caducan los del anterior propietario.

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